UN LEGADO QUE NO MUERE
Manuel “Mane” Arrieta Iriarte no fue solo uno de los cañamilleros más importantes de Colombia; fue un sembrador de identidad. Llegó a Plato, Magdalena, en busca de oportunidades, pero terminó echando raíces profundas en una tierra que hoy resguarda su memoria, su música y su linaje.

